El precio del petróleo ha experimentado un significativo aumento debido a la reciente intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Los ataques estadounidenses a objetivos iraníes han generado preocupación sobre la seguridad en el estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio energético mundial, lo que ha llevado al crudo a superar los 90 dólares por barril. Esta situación ha provocado un impacto negativo en los principales índices bursátiles de Wall Street.
El West Texas Intermediate (WTI), referente en Estados Unidos, cerró con un incremento del 5.20% a 90.22 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, ascendió un 4.60% alcanzando 94.65 dólares. Los recientes incidentes en el estrecho, donde dos petroleros fueron atacados, han exacerbado los riesgos en esta vital vía marítima, complicando las expectativas de recuperación del tráfico y aumentando la incertidumbre en los mercados energéticos.
Las repercusiones se extienden al mercado europeo de gas, donde los futuros del TTF neerlandés subieron un 6.20% debido a las bajas reservas y la proximidad del invierno. En Nueva York, el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq registraron caídas significativas, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto de los precios del crudo en la inflación. La Reserva Federal podría verse obligada a ajustar su política de tasas, lo que añade más presión a una economía ya tensionada por estos eventos geopolíticos.



