Empleados de KFC y Taco Bell en Puerto Rico enfrentan despido inesperado: “Nos merecíamos más respeto y humanidad”

La jornada laboral del 2 de noviembre de 2026 se tornó en una amarga sorpresa para los trabajadores de KFC y Taco Bell en Puerto Rico. Al llegar a sus centros de trabajo, los empleados se encontraron con las puertas cerradas y sin ninguna notificación previa sobre la suspensión de operaciones.

A las 10:00 de la mañana, los trabajadores comenzaron a arribar a sus puestos, ignorando que ambas cadenas de comida rápida habían cesado sus actividades sin una fecha confirmada para la reanudación. Este cierre se produjo tras la terminación de la relación comercial entre Yum! Brands, propietaria de KFC y Taco Bell, y Encanto Restaurants, la empresa encargada de operar las franquicias en la isla. Esta decisión dejó a numerosos empleados en una situación de incertidumbre respecto a su futuro laboral.

La falta de comunicación sobre el cierre generó indignación entre los trabajadores, quienes expresaron su descontento en redes sociales. Muchos denunciaron la ausencia de información y consideración por parte de la empresa, especialmente después de años de dedicación y esfuerzo. Un empleado afectado compartió su decepción en un mensaje, señalando que el trato recibido no reflejaba el compromiso que habían demostrado hacia la compañía. “Detrás de cada empleado hay una familia, responsabilidades y compromisos que no desaparecen de un día para otro”, enfatizó.

La controversia no solo ha resonado entre los empleados, sino que también ha llamado la atención de las autoridades puertorriqueñas. Carlos Ríos Pierluisi, secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, indicó que el cierre de los restaurantes podría haber violado una ley federal que exige notificar con antelación al gobierno sobre cierres empresariales. Hasta el momento, no se había recibido ninguna notificación sobre la suspensión de operaciones, lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la situación.

Encanto Restaurants, que gestiona diversas marcas de comida rápida en la isla, emplea a más de 3,000 personas. La incertidumbre sobre el futuro laboral de estos trabajadores es significativa, ya que no se ha confirmado cuántos podrían ser recontratados cuando se encuentre un nuevo operador para las franquicias.

En respuesta a esta crisis, el gobierno de Puerto Rico ha anunciado medidas para apoyar a los trabajadores afectados, ofreciendo orientación y recursos para aquellos que se encuentran en esta difícil situación. La pérdida de empleo no solo impacta a los individuos, sino que también afecta la estabilidad económica de las familias que dependen de ellos, subrayando la importancia de una comunicación adecuada y de un manejo humano en situaciones de crisis laboral.