Takero Shimazaki transforma un teatro improvisado en Londres en un espacio permanente con apariencia de iglesia
El Teatro The Yard, ubicado en Hackney Wick, Londres, ha sido objeto de una significativa renovación por parte de Takero Shimazaki Architects, convirtiendo una estructura temporal en un espacio cultural permanente. Este proyecto, que originalmente se estableció en 2011 en un almacén adaptado, ha evolucionado para incluir un bar, instalaciones detrás del escenario y áreas comunitarias, todo mientras se preserva el carácter del sitio.
La intervención arquitectónica se centra en el uso de materiales recuperados, lo que no solo respeta el legado del lugar, sino que también refuerza un compromiso con la sostenibilidad. La capacidad del teatro se ha ampliado a 110 asientos, y se ha extendido hacia los estudios adyacentes y la antigua cervecería, manteniendo los muros de ladrillo existentes.
El fundador del estudio, Takero Shimazaki, destacó que el objetivo principal era que el Teatro The Yard "creciera" y adquiriera una presencia más permanente. La forma del nuevo edificio se inspira en la idea de un espacio cultural cívico, evocando la estética de una iglesia mediante el uso de materiales industriales ligeros y un revestimiento de ladrillo.
La estructura se caracteriza por cajas apiladas que rompen con la horizontalidad del antiguo almacén, creando una presencia monumental. El diseño incluye un nuevo espacio teatral con capacidad para 224 personas, donde los asientos de anfiteatro curvados mejoran la experiencia del espectador. La innovación se extiende al marco estructural, que combina madera contrachapada laminada con acero tubular recuperado.
Una de las características más distintivas del proyecto es la torre de grúa, que ha sido transformada en una chimenea de ventilación de 23 metros de altura. Este elemento arquitectónico, revestido con paneles de policarbonato translúcido, actúa como un faro que resalta la nueva identidad del teatro.
El antiguo edificio del teatro ha sido revitalizado para incluir un bar y un vestíbulo público, donde se ha añadido un nuevo techo y se ha conservado la mayor parte posible de los muros, pisos y ventanas originales. Las instalaciones detrás del escenario se han ubicado estratégicamente debajo de los asientos escalonados, mejorando la funcionalidad del espacio.
Los materiales de construcción demolidos han sido reutilizados, incluyendo ladrillos exteriores que ahora forman parte de la pared del escenario. La extensión del Teatro The Yard se completa con láminas de fibrocemento, paneles de policarbonato y ladrillos K-Briq, que son de bajo carbono y están compuestos en más del 95% por materiales reciclados.
En la parte superior de los volúmenes cúbicos, se encuentra una escultura humana diseñada por el escultor británico Antony Gormley, que añade un toque artístico al conjunto.
Este proyecto no solo destaca por su diseño innovador y sostenible, sino que también representa un avance significativo en la oferta cultural de Londres, estableciendo un modelo que puede inspirar a desarrollos similares en México y Latinoamérica, donde la preservación de la identidad cultural y el uso responsable de los recursos son cada vez más relevantes en la planificación urbana.



