Eliminar los alimentos ultraprocesados de las cafeterías escolares representa un desafío significativo y costoso
La eliminación de los alimentos ultraprocesados en las cafeterías escolares se presenta como una tarea compleja y onerosa, según un reciente estudio. A partir de julio de 2029, las escuelas públicas de California deberán iniciar un proceso de eliminación progresiva de estos productos, en cumplimiento de una nueva legislación estatal que prohíbe la venta de alimentos altos en azúcar, grasas, sal y aditivos.
Este cambio legislativo, conocido como la Ley de Alimentos Reales y Niños Saludables, establece que para julio de 2035, los menús escolares deberán estar completamente libres de alimentos ultraprocesados que se consideran perjudiciales para la salud infantil. Sin embargo, los centros educativos enfrentarán múltiples desafíos para implementar esta política, lo que plantea preocupaciones sobre la viabilidad de cumplir con los plazos establecidos.
Investigadores realizaron una encuesta a un grupo de 20 directores de servicios de alimentación en distritos escolares del Valle de San Joaquín, quienes señalaron que la falta de recursos financieros, personal y equipamiento adecuado será un obstáculo importante. En esta región agrícola, muchas familias de bajos ingresos dependen de las comidas escolares, lo que hace aún más crítico el acceso a alimentos nutritivos.
Los alimentos ultraprocesados, que se elaboran principalmente a partir de ingredientes extraídos de alimentos integrales, como grasas saturadas y azúcares añadidos, suelen incluir una variedad de aditivos para mejorar su sabor y apariencia. Ejemplos comunes son productos horneados envasados, cereales azucarados y embutidos.
El costo se perfila como un gran impedimento para la implementación de la nueva ley. Los alimentos ultraprocesados son económicos y fáciles de preparar, lo que contrasta con los alimentos integrales y las comidas cocinadas desde cero, cuya preparación podría incrementar considerablemente los gastos de los distritos escolares, superando sus presupuestos alimentarios.
Un caso ilustrativo es el de la directora de servicios de nutrición del Distrito Escolar Unificado de Fresno, quien enfrentó dificultades para encontrar pepinillos sin colorantes artificiales. La búsqueda de estos productos, que son más costosos, ha llevado a la escasez de este alimento en los menús escolares.
Además, la nueva legislación podría afectar las estrategias actuales que los distritos utilizan para reducir costos. En la actualidad, muchos distritos adquieren alimentos básicos a bajo precio del Departamento de Agricultura, que luego son procesados en productos más fáciles de servir, lo que puede aumentar la presencia de alimentos ultraprocesados en los menús.
El reajuste del personal también será necesario, ya que algunos centros que actualmente cuentan con personal a tiempo parcial para calentar y servir alimentos podrían requerir una reestructuración para cumplir con las nuevas normativas.
La implementación de estas políticas no solo es un reto logístico y financiero, sino que también representa una oportunidad para mejorar la salud y nutrición de los estudiantes, un aspecto crucial para el desarrollo de las futuras generaciones en México y la región.
