El comercio intrarregional en Centroamérica se consolida como un pilar clave en la generación de empleo, con un millón de puestos de trabajo derivados de exportaciones hacia el resto de América Latina. Sin embargo, la calidad de estos empleos plantea desafíos, ya que el 70% corresponde a trabajos de baja calificación y con escasa complejidad tecnológica. Este estudio, que examina las exportaciones de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panamá, establece por primera vez la relación directa entre estas y el empleo en la región. Durante los años 2023 y 2024, se anticipa la creación de 1,004,204 empleos vinculados a estas actividades comerciales. Guatemala lidera con el 40% de estos empleos, seguido por El Salvador y Honduras. La disparidad en la distribución del empleo es notoria, con Costa Rica, Nicaragua y Panamá completando la lista en orden decreciente. El sector manufacturero domina la escena, representando el 89.1% del empleo total ligado al comercio intrarregional. Los productos livianos como alimentos, bebidas, tabaco y textiles son los principales generadores de empleo, representando el 57.7% de las manufacturas. No obstante, el predominio de empleos de baja calificación, particularmente en Guatemala, Honduras y Nicaragua, destaca como un reto. Costa Rica se diferencia ligeramente al tener mayor participación en manufacturas tecnológicas, aunque aún enfrenta un 72% de empleos de baja calificación. A nivel de género, Nicaragua lidera con un 47% de participación femenina, superando el promedio regional. En contraste, sectores como el extractivo y agropecuario se caracterizan por una mayor presencia masculina. El comercio intrarregional, que constituye el 30% de las exportaciones totales de la región, es crucial para el desarrollo económico de Centroamérica.