Mercados de divisas en economías emergentes, especialmente aquellas dependientes de commodities, enfrentan actualmente una volatilidad del 11.39%, resultado de la interacción entre factores macroeconómicos y transiciones políticas. Esta inestabilidad está redefiniendo las proyecciones del tipo de cambio a mediano plazo, particularmente en países donde el cobre y otros recursos estratégicos juegan un papel clave.

Proyecciones para 2026 sugieren una apreciación moderada de monedas locales frente al dólar, condicionada por la estabilidad política y una recuperación en los precios de commodities. El rango de cotización esperado se sitúa entre 820 y 880 pesos por dólar, reflejando una corrección respecto a los niveles de 2024-2025. Si la inversión extranjera supera expectativas y los precios de materias primas se mantienen altos, el tipo de cambio podría alcanzar el extremo inferior de este rango.

Históricamente, volatilidad cambiaria en Latinoamérica ha estado ligada a ciclos de precios de exportaciones primarias, políticas monetarias de bancos centrales y flujos de inversión extranjera. Inflación, exacerbada por demanda y aumentos en precios de materias primas, ha erosionado la competitividad de monedas locales. Riesgos incluyen caídas en precios internacionales de recursos clave y deterioro político, mientras que una recuperación acelerada y dinamismo inversor podrían fortalecer monedas más allá de proyecciones. Bancos centrales vigilan estas dinámicas, ajustando tasas de interés para anclar expectativas de inflación.