En la jornada de cierre del 11 de septiembre, el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 5,12 reales brasileños, marcando una leve apreciación del 0,34% respecto al día anterior. Este comportamiento se inscribe dentro de una tendencia de ligera depreciación del dólar frente al real a lo largo de la semana, acumulando un descenso del -0,08%. A nivel anual, la moneda estadounidense ha registrado una caída del -4,94% frente a su par brasileño. El mercado cambiario reciente refleja una estabilidad inusual, ya que la volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 6,76%, notablemente por debajo del promedio de referencia del 10,42%. Este contexto de menor volatilidad podría ser indicativo de una fase de consolidación en el mercado. Sin embargo, las proyecciones a mediano plazo sugieren una ligera depreciación del real, con expectativas de alcanzar 5,40 reales por dólar en el primer trimestre de 2026 y 5,50 hacia finales de ese año. Factores globales, como el potencial inicio de un ciclo de reducción de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, podrían aliviar la presión sobre las monedas emergentes. Asimismo, las condiciones favorables en el mercado de materias primas benefician a Brasil debido a su posición como exportador. Internamente, desafíos como un aumento del déficit fiscal al 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80% incrementan la percepción de riesgo, limitando la entrada de capital extranjero y ejerciendo presión sobre la balanza de pagos del país.