Una misión del FMI evaluará el programa económico de Honduras en busca de un nuevo acuerdo
Una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará a Honduras el próximo lunes para llevar a cabo la sexta y última revisión del programa económico aprobado en 2023. Este proceso es crucial, ya que una evaluación exitosa permitirá al país iniciar negociaciones para un nuevo acuerdo.
El secretario de Finanzas de Honduras, Emilio Hernández, ha confirmado que la misión trabajará durante dos semanas en colaboración con el Gabinete Económico, representantes del sector privado y diversas instituciones. Además, se llevará a cabo una reunión con el presidente de Honduras, Nasry Asfura.
La misión será liderada por Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI. Su labor consistirá en evaluar el cumplimiento de los compromisos asumidos por Honduras, así como los resultados de las políticas económicas y fiscales implementadas hasta la fecha.
En 2023, Honduras y el FMI alcanzaron un acuerdo técnico que permitió al país acceder a aproximadamente 823 millones de dólares para respaldar reformas económicas, aunque este acuerdo venció en septiembre pasado.
Hernández destacó que uno de los principales retos será cumplir con las metas estructurales pendientes en el sector energético, especialmente la implementación de la Ley de Justicia Energética, la cual fue aprobada por el Parlamento hondureño en agosto pasado.
A pesar de los desafíos, el secretario de Finanzas expresó su confianza en que la misión ofrecerá una evaluación positiva, basándose en los indicadores económicos actuales. Esto facilitaría las negociaciones para un nuevo programa con el FMI que abarque los próximos tres años de la administración de Asfura, con un enfoque en el desarrollo económico.
El FMI ha enfatizado la necesidad de mantener políticas macroeconómicas adecuadas para garantizar la estabilidad y fomentar un crecimiento económico inclusivo en Honduras. Asfura, quien asumió la presidencia el 27 de enero para el período 2026-2030, enfrenta el desafío de gestionar una economía con una tasa de pobreza superior al 60%, salarios bajos y la necesidad de reducir el tamaño del Estado.


