Tom Cruise asume el mayor riesgo de su carrera con "Digger", la nueva película de Alejandro González Iñárritu

La interpretación de Tom Cruise como un excéntrico magnate del petróleo transforma "Digger" en la película más inusual que ha protagonizado hasta ahora, y podría ser un fracaso rotundo. Sin embargo, esta comedia satírica, que ha generado opiniones divididas, ofrece mucho más de lo que el espectador podría anticipar, incluyendo dos giros argumentales audaces que desafían las expectativas.

Tom Cruise es conocido por asumir desafíos que muchos considerarían aterradores, desde aferrarse al fuselaje de un avión hasta saltar en moto desde un acantilado. Pero su más reciente proyecto representa el mayor riesgo de su carrera. Esta vez, no se enfrenta a lesiones físicas, sino al riesgo de ser percibido como pretencioso y autocomplaciente, además de estar vinculado a lo que podría convertirse en un fracaso monumental.

Dirigida y coescrita por Alejandro González Iñárritu, el aclamado cineasta mexicano detrás de obras como "Amores perros", "Birdman" y "El renacido", "Digger" no solo se destaca como la película más extraña en la filmografía de Cruise, sino que probablemente sea una de las más insólitas jamás realizadas por un director.

Es probable que la mayoría del público no se sienta atraído a verla, y algunos de los que lo intenten abandonen la sala a mitad de la proyección. No obstante, esto no implica que "Digger" sea un fracaso. Se trata de una sátira ecológica extravagante, sermoneadora y conceptualmente desafiante, que no debe confundirse con una entrega de "Misión: Imposible".

El personaje de Cruise, Digger Rockwell, se aleja del típico héroe atlético y carismático que suele interpretar. A través de un elaborado maquillaje protésico y el trabajo de un estilista capilar, Cruise se transforma en un calvo magnate petrolero texano, con barriga prominente. Esta transformación es evidente cuando aparece en ropa interior, haciendo un guiño a "Risky Business", una de las películas que catapultó su carrera.

Esta radical metamorfosis resulta divertida en pequeñas dosis, similar a su cameo como el monstruoso Les Grossman en "Tropic Thunder". Sin embargo, el aspecto extraño y chocante del protagonista es una decisión arriesgada. En "Digger", nada es sutil. La mansión de Rockwell está adornada con más animales exóticos disecados que un museo victoriano, pero irónicamente, el protagonista se preocupa profundamente por la salud de su escuálido gato.

A pesar de su apariencia desinteresada, Rockwell tiene sentimientos, especialmente hacia su media hermana, una empresaria de energías renovables interpretada por Sandra Hüller, cuyo talento se ve subutilizado. Sin embargo, el magnate parece estar más interesado en el dinero que en el bienestar del medio ambiente.

La trama se complica cuando un subordinado informa a Rockwell que las perforaciones petroleras de su empresa han partido un glaciar en dos. En lugar de asumir la responsabilidad, el magnate minimiza la situación entre risas, hablando de los empleos que ha creado. Sin embargo, la realidad se impone cuando un iceberg del tamaño de un país pequeño se desprende y comienza a desplazarse hacia el norte de Europa, amenazando con desatar un tsunami que inundará varias ciudades importantes.

"Digger" no solo desafía las convenciones del cine comercial, sino que también invita a la reflexión sobre la responsabilidad ambiental, un tema de creciente relevancia en el contexto actual, especialmente para los tomadores de decisiones en México y América Latina. La película se posiciona como una obra provocadora que, aunque arriesgada, podría abrir un debate necesario sobre el futuro del planeta.