Carga ultrarrápida de 750 kW para vehículos eléctricos: tecnología y plazos de llegada
Los sistemas de carga de corriente continua que pueden suministrar hasta 750 kW están en desarrollo activo, con una implementación proyectada para 2027. Esta innovadora arquitectura de cargadores está diseñada para distribuir la potencia de manera dinámica entre múltiples puntos de carga simultáneos, ajustando el suministro según las necesidades específicas de cada batería y la disponibilidad energética del sistema en tiempo real.
El desarrollo técnico se lleva a cabo en colaboración con Delta Electronics, en un laboratorio de innovación ubicado en El Segundo, California. Cada estación de carga integrará conectores NACS, que han ganado aceptación mayoritaria en el mercado norteamericano, así como cables de diseño ergonómico y sistemas de pago sin contacto. En condiciones óptimas, esta infraestructura podría cargar los vehículos eléctricos más rápidos del mercado estadounidense en aproximadamente 10 minutos, aunque la velocidad real dependerá de factores como la temperatura de la batería, el estado de carga inicial y las especificaciones del vehículo.
La transición hacia la carga ultrarrápida representa un hito crucial para la viabilidad operativa de las flotas eléctricas y para mejorar la experiencia del usuario en trayectos de larga distancia. La capacidad de compartir potencia entre múltiples puestos de carga reduce la necesidad de infraestructura dedicada por vehículo, optimizando así la inversión en instalaciones y aumentando la rentabilidad por estación.
El despliegue de esta tecnología está previsto para 2027, con un retraso respecto a la proyección inicial de la segunda mitad de 2026. Este retraso se debe a las primeras etapas de colaboración con Delta Electronics en 2024. La prueba real del sistema se llevará a cabo cuando varios vehículos se conecten simultáneamente, lo que permitirá evaluar la consistencia en la distribución de potencia y la fiabilidad del suministro bajo carga concurrente. Estas variables son fundamentales para determinar si la tecnología puede cumplir con sus promesas en condiciones de operación real.
Este avance en la infraestructura de carga no solo es relevante para el mercado estadounidense, sino que también tiene implicaciones significativas para México y América Latina, donde la adopción de vehículos eléctricos está en aumento. La capacidad de contar con una infraestructura de carga eficiente y rápida será determinante para fomentar el uso de vehículos eléctricos en la región, contribuyendo así a la sostenibilidad y a la reducción de emisiones.
