¿Puede ChatGPT reemplazar a un psicólogo? Riesgos de utilizar IA como terapia
La interacción con inteligencias artificiales para abordar problemas personales se ha vuelto cada vez más común. Esta tendencia se debe a varias razones, entre las que destacan la disponibilidad constante de los chatbots, su capacidad para responder de inmediato y la sensación de no ser juzgado al compartir inquietudes.
Sin embargo, el verdadero problema surge cuando estas herramientas comienzan a sustituir el apoyo emocional que tradicionalmente se obtiene de amigos, parejas o profesionales de la salud mental. La psicóloga clínica Marina Mammoliti enfatiza que "un chatbot nunca va a poder reemplazar el contacto humano".
La preocupación sobre el uso de inteligencia artificial en el ámbito emocional no es solo de los especialistas. Una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Psicología reveló que el 77% de los psicólogos entrevistados habían tenido pacientes que mencionaron utilizar IA para buscar diagnósticos, apoyo emocional o simplemente para conversar. Más de un tercio de los encuestados indicó que sus pacientes habían recurrido a la IA como un complemento a la atención profesional.
A pesar de que los chatbots pueden ser útiles para tareas complementarias, la Asociación advierte que no deben considerarse sustitutos de la atención psicológica profesional. Surge entonces la pregunta: ¿por qué sentimos que herramientas como ChatGPT nos comprenden tan bien? Y, más importante aún, ¿en qué momento puede el consuelo que brinda una IA alejarnos de la ayuda necesaria?
Mammoliti no juzga a quienes buscan apoyo en una inteligencia artificial. Reconoce que es comprensible que estos sistemas resulten atractivos. "Los chatbots no te van a juzgar nunca. Están disponibles 24/7. Si tengo un pensamiento perturbador a las tres de la mañana, no puedo llamar a mi terapeuta o a alguien cercano. Entonces, ¿qué opción me queda? Voy al chat", explica.
La disponibilidad no es la única ventaja; a diferencia de una conversación con otra persona, el usuario puede dirigir el intercambio y solicitar respuestas diferentes si lo desea. "Si no me gusta la respuesta que me da el chat, puedo decirle: ‘No me gusta esto, dame otra respuesta’. Los chatbots de IA eliminan la fricción que se presenta al interactuar con otro ser humano", añade Mammoliti.
Sin embargo, este espacio de aparente seguridad puede dar una sensación inmediata de compañía, pero también marca una de las principales diferencias entre interactuar con una máquina y establecer una relación terapéutica. Para Mammoliti, la respuesta a la pregunta inicial es clara: no, una inteligencia artificial no puede reemplazar a un psicólogo. Aunque puede ofrecer información, ayudar a organizar pensamientos o sugerir herramientas prácticas, esto no equivale a un proceso terapéutico.
Mammoliti decidió experimentar con estos sistemas para comprender el atractivo que tienen para quienes atraviesan problemas personales. "He utilizado estos chatbots para compartir mis inquietudes porque quiero entender qué es lo que tantas personas buscan", señala. Su experiencia fue mixta; aunque encontró utilidad en algunas respuestas, subraya que "el uso de chatbots no nos entrena para el vínculo humano".
La búsqueda de apoyo emocional en inteligencias artificiales plantea riesgos importantes. Si bien pueden ser un recurso útil en ciertas situaciones, es fundamental no perder de vista la importancia del contacto humano y la atención profesional en el proceso de sanación y crecimiento personal.
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