Monza, un escenario icónico para la Fórmula 1, se transforma este fin de semana en el epicentro de un emotivo homenaje. Ferrari celebra la memoria de Michael Schumacher, su piloto más emblemático, en el marco de dos aniversarios cruciales: tres décadas desde su llegada al equipo y dos décadas desde su última victoria con la escudería italiana. La Scuderia ha preparado una sorpresa especial para los aficionados y ha diseñado una decoración exclusiva para sus monoplazas, inspirada en el F310, el vehículo que Schumacher condujo en su primera temporada con Ferrari en 1996. Este diseño rinde tributo al legado del piloto, destacando el color rojo tradicional de la marca, acompañado de detalles en blanco y negro. Las llantas doradas de antaño también hacen su regreso, evocando los modelos de Ferrari de los años 90. Destaca en el diseño del monoplaza una serie de siete estrellas blancas, simbolizando los siete campeonatos mundiales que Schumacher conquistó durante su carrera. Además, cada coche lleva su firma junto al dorsal de los pilotos, y el alerón trasero incluye una inscripción conmemorativa de sus primeras victorias significativas. La celebración no se limita a los monoplazas actuales. Ferrari ha traído a Monza tres vehículos históricos: el F310 de 1996, el F2002 con el que Schumacher ganó su quinto título mundial, y el 248 F1, el último coche que pilotó con Ferrari en 2006. El F2002 será conducido por Rubens Barrichello y Sebastian Vettel, quienes compartieron momentos memorables con Schumacher. Este homenaje en Monza no solo celebra los logros deportivos de Schumacher, sino que también destaca su impacto duradero en la cultura y el espíritu de Ferrari, valores que continúan inspirando a la escudería y a sus seguidores en todo el mundo.