Códices antiguos siguen revelando secretos fascinantes sobre las civilizaciones prehispánicas. El Tonalámatl de Aubin, un manuscrito que data de 1494, es un ejemplo notable de cómo estos documentos sirven como ventanas al pasado. Recientes análisis de carbono 14 han confirmado su antigüedad, despejando dudas sobre su autenticidad y evitando que se le considere una copia o una falsificación del periodo colonial. Este códice, parte de la cuenta calendárica de 260 días conocida como tonalpohualli, ofrece una visión compleja de la cosmovisión prehispánica a través de prácticas mánticas.

El libro "Tonalámatl de Aubin. Nuevos estudios sobre un códice adivinatorio" reúne investigaciones que aclaran el significado y la función de este documento. Coeditado por la Secretaría de Cultura, el INAH y la UNAM, fue presentado en la Feria Internacional del Libro Universitario. Los estudios en él incluidos destacan la complejidad de su contenido, donde se entrelazan días, símbolos y deidades, y se comparan con el Códice Borbónico para entender mejor sus similitudes y diferencias.

La datación precisa del códice, realizada con la colaboración de la Universidad de Colorado, sugiere que su materia prima data de 1424. Este detalle no solo proporciona una línea temporal más clara, sino que también contribuye a entender las etapas de su creación. Estos hallazgos no solo enriquecen la historia cultural de Mesoamérica, sino que también destacan la importancia de los códices como instrumentos de interpretación y adivinación en tiempos prehispánicos, ofreciendo una visión única sobre cómo estas sociedades comprendían y registraban su mundo.