Tendencias cambiarias en Latinoamérica
Dólar en Brasil y estabilidad en el mercado boliviano
Dólar estadounidense comenzó la jornada del 23 de julio cotizándose a 5,09 reales brasileños, reflejando un incremento del 0,66% respecto al cierre anterior. Este comportamiento se enmarca en una tendencia positiva reciente, aunque en términos anuales, el dólar ha perdido un 5,99% de su valor frente al real. La volatilidad…

Dólar estadounidense comenzó la jornada del 23 de julio cotizándose a 5,09 reales brasileños, reflejando un incremento del 0,66% respecto al cierre anterior. Este comportamiento se enmarca en una tendencia positiva reciente, aunque en términos anuales, el dólar ha perdido un 5,99% de su valor frente al real. La volatilidad actual del tipo de cambio es del 6,1%, notablemente más baja que el promedio de 10,78%, sugiriendo un periodo de relativa estabilidad en el mercado cambiario brasileño.
Por otro lado, el mercado paralelo en Bolivia ha mostrado una estabilidad temporal con cotizaciones alrededor de Bs 9,64, influenciado por las expectativas de reformas cambiarias y la noticia de un financiamiento externo significativo por parte del Banco Interamericano de Desarrollo para los próximos años. El escenario económico boliviano sigue siendo incierto, con un déficit fiscal proyectado en 7% para el año y una inflación que podría alcanzar el 17%, según las previsiones del gobierno, aunque el Fondo Monetario Internacional advierte que podría ser aún mayor si no se controla adecuadamente la emisión monetaria.
En cuanto a las perspectivas económicas, el Banco Mundial prevé una recesión del 1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras que la CEPAL estima un crecimiento marginal del 0,5%. A pesar de estos retos, el Banco Central de Bolivia está implementando un proceso de unificación cambiaria que incluye la liberación gradual de dólares y la publicación diaria de valores referenciales. Este proceso cobra relevancia en un contexto donde el tipo de cambio oficial, de Bs 6,96, ha perdido influencia frente a los valores de mercado, reflejando la transición estructural que enfrenta Bolivia tras la volatilidad experimentada en 2025.


