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Dilema energético y ambiental en Quintana Roo

Debate sobre centrales flotantes y su impacto en la región

Propuestas para instalar centrales eléctricas flotantes, conocidas como powerships, en Quintana Roo han generado una notable controversia. Organizaciones ambientales y sociales han manifestado su preocupación por los potenciales impactos negativos de estas instalaciones en los arrecifes y la biodiversidad marina local. Esta respuesta surge en un contexto de crisis energética

Redaccion 1000N·22/7/2026
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Dilema energético y ambiental en Quintana Roo

Propuestas para instalar centrales eléctricas flotantes, conocidas como powerships, en Quintana Roo han generado una notable controversia. Organizaciones ambientales y sociales han manifestado su preocupación por los potenciales impactos negativos de estas instalaciones en los arrecifes y la biodiversidad marina local. Esta respuesta surge en un contexto de crisis energética en el estado, impulsada por un crecimiento urbano acelerado y una planificación deficiente.

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) ha señalado que, aunque se buscan soluciones de emergencia, las powerships no abordan las causas subyacentes del problema y presentan riesgos ambientales considerables. Según el Reporte de Salud Arrecifal 2024, un 39% de los sitios arrecifales monitoreados en Quintana Roo están en condiciones pobres, mientras que un 23% se encuentran en estado crítico. Además, la infraestructura eléctrica actual no logra satisfacer la demanda creciente derivada del auge urbano y turístico, resultando en apagones que afectan a miles de residentes en Cancún, Playa del Carmen y Cozumel.

El CEMDA y otras organizaciones argumentan que las centrales termoeléctricas flotantes, que funcionan con combustibles fósiles, podrían causar descargas térmicas, contaminación atmosférica y un aumento del tráfico marítimo. Experiencias en otros países, como República Dominicana, han demostrado que este tipo de infraestructuras puede dañar ecosistemas costeros y afectar a las comunidades pesqueras. Por ello, se propone priorizar alternativas sostenibles como la generación solar distribuida, aprovechando el descenso en los costos de estos sistemas y su capacidad para integrarse en infraestructuras ya existentes, reduciendo así la presión sobre los recursos naturales y mejorando la resiliencia del sistema eléctrico en la región.

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