Dilema energético y ambiental en Quintana Roo
Debate sobre centrales flotantes y su impacto en la región
Propuestas para instalar centrales eléctricas flotantes, conocidas como powerships, en Quintana Roo han generado una notable controversia. Organizaciones ambientales y sociales han manifestado su preocupación por los potenciales impactos negativos de estas instalaciones en los arrecifes y la biodiversidad marina local. Esta respuesta surge en un contexto de crisis energética…

Propuestas para instalar centrales eléctricas flotantes, conocidas como powerships, en Quintana Roo han generado una notable controversia. Organizaciones ambientales y sociales han manifestado su preocupación por los potenciales impactos negativos de estas instalaciones en los arrecifes y la biodiversidad marina local. Esta respuesta surge en un contexto de crisis energética en el estado, impulsada por un crecimiento urbano acelerado y una planificación deficiente.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) ha señalado que, aunque se buscan soluciones de emergencia, las powerships no abordan las causas subyacentes del problema y presentan riesgos ambientales considerables. Según el Reporte de Salud Arrecifal 2024, un 39% de los sitios arrecifales monitoreados en Quintana Roo están en condiciones pobres, mientras que un 23% se encuentran en estado crítico. Además, la infraestructura eléctrica actual no logra satisfacer la demanda creciente derivada del auge urbano y turístico, resultando en apagones que afectan a miles de residentes en Cancún, Playa del Carmen y Cozumel.
El CEMDA y otras organizaciones argumentan que las centrales termoeléctricas flotantes, que funcionan con combustibles fósiles, podrían causar descargas térmicas, contaminación atmosférica y un aumento del tráfico marítimo. Experiencias en otros países, como República Dominicana, han demostrado que este tipo de infraestructuras puede dañar ecosistemas costeros y afectar a las comunidades pesqueras. Por ello, se propone priorizar alternativas sostenibles como la generación solar distribuida, aprovechando el descenso en los costos de estos sistemas y su capacidad para integrarse en infraestructuras ya existentes, reduciendo así la presión sobre los recursos naturales y mejorando la resiliencia del sistema eléctrico en la región.


