Tendencias cambiarias y perspectivas económicas en República Dominicana
Variaciones del dólar y proyecciones económicas al 2026
Dólar estadounidense inició la jornada en República Dominicana cotizándose a 58,02 pesos, registrando una leve caída del 0,31% respecto al día anterior. En la última semana, el dólar mostró un avance del 0,98%, pero en términos anuales, presenta una disminución del 7,29%. Este comportamiento refleja una tendencia negativa en su…

Dólar estadounidense inició la jornada en República Dominicana cotizándose a 58,02 pesos, registrando una leve caída del 0,31% respecto al día anterior. En la última semana, el dólar mostró un avance del 0,98%, pero en términos anuales, presenta una disminución del 7,29%. Este comportamiento refleja una tendencia negativa en su tipo de cambio frente al balboa, acentuada por una volatilidad del 14,47%, que supera al promedio de 11,42%, sugiriendo una mayor inestabilidad en el mercado.
A pesar de estas fluctuaciones, el país proyecta un crecimiento económico alentador hacia 2026, con un incremento del PIB real del 4%. Este crecimiento será impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno internacional favorable. Factores como la estabilidad política y políticas pro-mercado son clave para mantener el dinamismo económico, junto con un estímulo fiscal focalizado que busca robustecer la actividad económica. El gobierno ha incrementado el gasto de capital, lo cual implicará un déficit fiscal del 3,5% del PIB para 2025, reduciéndose a un 3,2% en 2026, con un superávit primario del 0,5%.
El Banco Central de la República Dominicana y la Reserva Federal de Estados Unidos son actores determinantes en el tipo de cambio, junto con la demanda interna de dólares y la dinámica económica local. Se anticipa un fortalecimiento global del dólar hacia finales de 2026, con una depreciación controlada. Proyecciones indican que el tipo de cambio alcanzará $66.35 en septiembre de 2026 y $69.15 al año siguiente. En términos de deuda, se espera que la pública bruta se mantenga estable en torno al 58% del PIB. A pesar de los riesgos climáticos y de gobernabilidad, el país mantiene una perspectiva optimista, con sólidos superávits en exportaciones de servicios y remesas que compensarán déficits comerciales e impulsarán la inversión extranjera en sectores clave.


