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Economia

Desigualdad en el crecimiento de las economías regionales

Exportaciones y costos determinan el futuro económico de las regiones

Panorama productivo en Argentina se presenta como un mosaico heterogéneo, donde coexisten sectores en expansión gracias a la exportación y otros que permanecen estancados en un ciclo de costos elevados y precios estancados. Esta disparidad se origina en la capacidad de cada sector y región para adaptarse a un nuevo

Redaccion 1000N·20/7/2026
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Desigualdad en el crecimiento de las economías regionales

Panorama productivo en Argentina se presenta como un mosaico heterogéneo, donde coexisten sectores en expansión gracias a la exportación y otros que permanecen estancados en un ciclo de costos elevados y precios estancados. Esta disparidad se origina en la capacidad de cada sector y región para adaptarse a un nuevo entorno de inversiones, comercio exterior y condiciones macroeconómicas.

Economista Gerardo Alonso Schwarz destaca que sectores como la agroindustria, la forestoindustria, los servicios basados en el conocimiento y las energías renovables están abriendo nuevas oportunidades con características distintivas en términos de distribución geográfica, dinamismo exportador y, fundamentalmente, en la generación de empleo directo y calificado. Sin embargo, este crecimiento no se distribuye de manera equitativa entre las provincias, ya que cada región presenta capacidades industriales que determinan qué actividades pueden incorporarse a esta fase de expansión. Las economías regionales tienden a evolucionar hacia actividades que requieren habilidades y recursos similares a los que ya existen localmente.

José Vargas, economista de Evaluecon, identifica sectores con perspectivas positivas como la minería de litio, cobre y oro, el complejo energético de Vaca Muerta, la producción de petróleo y gas, así como la agroindustria exportadora y la vitivinicultura orientada a mercados internacionales. También menciona a algunas economías del norte y noreste del país que tienen una mayor integración en el comercio global, además de la economía del conocimiento, que presenta un horizonte optimista. Por otro lado, los sectores que enfrentan mayores desafíos son aquellos que dependen casi exclusivamente del consumo interno, como la construcción privada, el comercio minorista y la mayoría de las pequeñas y medianas empresas. Estos sectores lidian con un entorno complicado, donde la recuperación del salario real y el consumo es lenta. A esto se suma la presión de costos financieros elevados, impuestos altos, costos logísticos y un tipo de cambio relativamente apreciado que afecta la competitividad.

Vargas detalla los factores que influyen en las economías regionales, diferenciando entre impulsores y obstáculos. Entre los impulsores se encuentran la desaceleración de la inflación, una mayor estabilidad macroeconómica, la apertura de nuevos mercados y la creciente demanda internacional de alimentos, energía y minerales. En contraposición, los obstáculos incluyen la elevada carga tributaria, los costos logísticos, la infraestructura insuficiente y el costo del financiamiento. Conclusión es clara: el potencial de las economías regionales está ligado a la consolidación de un entorno macroeconómico estable y a la implementación de reformas que mejoren la competitividad estructural. Este diagnóstico se refleja en el Semáforo de Economías Regionales, donde sectores como la yerba mate, el arroz, el vino, las hortalizas y otros se encuentran en una situación crítica, evidenciando que el principal desafío radica en el componente de negocio.

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