La tradición del pollo a la brasa en Perú
Historia y relevancia del plato estrella en la gastronomía peruana
Con una trayectoria de 75 años, el pollo a la brasa se ha establecido como un ícono indiscutible de la gastronomía peruana. Este plato, que comenzó su historia en los patios de Santa Clara, ha evolucionado hasta convertirse en un elemento central de las reuniones familiares y celebraciones en Perú.…

Con una trayectoria de 75 años, el pollo a la brasa se ha establecido como un ícono indiscutible de la gastronomía peruana. Este plato, que comenzó su historia en los patios de Santa Clara, ha evolucionado hasta convertirse en un elemento central de las reuniones familiares y celebraciones en Perú. El Día del Pollo a la Brasa, celebrado cada tercer domingo de julio, es una fecha clave que resalta su importancia cultural y económica.
La creación de este plato se atribuye a Roger Schuler, un suizo que en 1950, ante un excedente de aves, decidió innovar con un horno giratorio. Así, nació La Granja Azul, el primer restaurante dedicado al pollo a la brasa, ubicado en el distrito limeño de Ate Vitarte. Este método de cocción único, combinado con un aderezo característico, ha permitido que el plato se adapte a diversas tradiciones culinarias, convirtiéndose en un fenómeno que trasciende fronteras sociales y geográficas.
El pollo a la brasa no solo ha mantenido su popularidad por su sabor, sino también por su adaptabilidad. A lo largo de los años, ha incorporado acompañamientos que reflejan la diversidad culinaria del país, como papas fritas, ensaladas y cremas, así como opciones más contemporáneas como el arroz chaufa y tallarines verdes. Este plato no solo es un favorito local, sino que también es un embajador de la riqueza cultural de Perú a nivel internacional, destacando en la oferta gastronómica de reconocidas pollerías en todo el país.


