Celebración de un ícono culinario peruano
La historia y evolución del pollo a la brasa en Perú
Con una trayectoria de 75 años, el pollo a la brasa se erige como un símbolo de la gastronomía peruana, omnipresente en reuniones y eventos familiares. Este plato se ha consolidado como un hábito de fin de semana, impulsando tanto a la industria restaurantera como a la economía local. Su…

Con una trayectoria de 75 años, el pollo a la brasa se erige como un símbolo de la gastronomía peruana, omnipresente en reuniones y eventos familiares. Este plato se ha consolidado como un hábito de fin de semana, impulsando tanto a la industria restaurantera como a la economía local. Su popularidad ha ido en aumento, especialmente en Lima y otras regiones del país, gracias a su distintiva técnica de cocción y un aderezo que varía según las tradiciones culinarias regionales.
Cada tercer domingo de julio, Perú celebra el Día del Pollo a la Brasa, una fecha que en 2026 coincidirá con el 18 de julio. Este día es crucial para las pollerías, que experimentan un aumento en la demanda tanto en locales como en servicios de reparto. No se trata solo de un festín gastronómico, sino también de un homenaje a una historia de innovación iniciada por el suizo Roger Schuler en 1950. Enfrentando una crisis económica, Schuler comenzó a asar pollos en su patio en Santa Clara, dando origen a La Granja Azul, el primer restaurante de pollo a la brasa.
La evolución del plato ha incorporado una variedad de acompañamientos que reflejan el mestizaje cultural, desde papas fritas hasta combinaciones como arroz chaufa y tallarines verdes. El pollo a la brasa no solo es un favorito en Perú, sino que también representa la riqueza culinaria del país a nivel internacional. Su éxito radica en su sabor único, la tradición que lo rodea y su capacidad de unir a los peruanos en torno a una mesa, celebrando su herencia gastronómica. Este fenómeno cultural trasciende fronteras, siendo reconocido y apreciado en múltiples latitudes.


