Cierre de planta por controversia ambiental en Lancashire
Impacto local y desafíos legales tras el uso de químicos persistentes
Una planta de fabricación ubicada en Thornton-Cleveleys, Lancashire, enfrenta un cierre inminente debido a controversias relacionadas con la contaminación ambiental. Este movimiento se produce tras la creciente presión legal que ha surgido por la presencia de Pfas, específicamente Pfoa, en el entorno local. Más de 90 residentes se han sumado…

Una planta de fabricación ubicada en Thornton-Cleveleys, Lancashire, enfrenta un cierre inminente debido a controversias relacionadas con la contaminación ambiental. Este movimiento se produce tras la creciente presión legal que ha surgido por la presencia de Pfas, específicamente Pfoa, en el entorno local. Más de 90 residentes se han sumado a una posible demanda colectiva, preocupados por los efectos adversos de este químico, conocido por su durabilidad en el medio ambiente y sus riesgos para la salud humana.
La planta, operada por AGC Chemicals Europe desde 1999, ha sido señalada por sus emisiones históricas de Pfoa, un compuesto relacionado con serios problemas de salud, como el cáncer de riñón. A pesar de que el uso de este químico fue prohibido mundialmente en 2020, la planta emitió aproximadamente 49 toneladas entre 1950 y 2012. Los hallazgos de las pruebas de suelo y productos agrícolas realizados por la Agencia del Medio Ambiente han confirmado la presencia significativa de Pfoa, lo que ha llevado a emitir recomendaciones a los residentes para que tomen precauciones al consumir productos locales.
AGC Chemicals Europe se encuentra bajo investigación y ha iniciado consultas con sus empleados y sindicatos, lo que podría culminar en el cierre definitivo de la planta. Este proceso afecta a 190 empleados y 18 trabajadores temporales. La empresa atribuye la decisión a desafíos financieros y operativos que han resultado en pérdidas económicas sostenidas. En este contexto, el despacho de abogados Leigh Day está explorando acciones legales basadas en la contaminación detectada, lo que añade una capa adicional de complejidad a la situación de la planta y sus operaciones futuras.


