Contrastes entre playas del sur y del norte de Europa
Vivencias de una española en las costas finlandesas
Las playas en España son conocidas por sus extensos kilómetros de costa, un atractivo para los amantes del sol y la gastronomía marina. Las aguas cálidas del Mediterráneo y el Atlántico ofrecen un entorno vibrante y acogedor para turistas y locales por igual. Sin embargo, para Nerea Bartolome, arquitecta española…

Las playas en España son conocidas por sus extensos kilómetros de costa, un atractivo para los amantes del sol y la gastronomía marina. Las aguas cálidas del Mediterráneo y el Atlántico ofrecen un entorno vibrante y acogedor para turistas y locales por igual. Sin embargo, para Nerea Bartolome, arquitecta española viviendo en Finlandia, el panorama marítimo en el país nórdico presenta un contraste notable. En Finlandia, las playas se funden con el paisaje boscoso, ofreciendo una experiencia más introspectiva y en contacto con la naturaleza. Las aguas del mar Báltico, con salinidad significativamente menor a la del océano Atlántico, permiten que se congelen en invierno, dando lugar a actividades inusuales como conducir sobre el hielo. Bartolome destaca esta peculiaridad, aunque señala que la temporada para disfrutar del mar es mucho más corta, limitada a unos pocos meses cálidos al año. La cultura playera finlandesa se centra menos en el tradicional disfrute bajo el sol y más en el ritual del baño y la sauna, un reflejo de su entorno de mil lagos y tranquilidad natural. Además, la seguridad en las playas finlandesas contempla alertas sobre algas que pueden afectar la salud, una preocupación distinta a las medusas en España. Estas diferencias no solo resaltan las variaciones climáticas entre ambos países, sino también las distintas formas en que las culturas han adaptado su relación con el mar.


