Aumento en detecciones de falsificaciones en Guatemala no reduce su riesgo
Incremento del 280% en decomisos no logra cambiar la posición del país en el Índice de Comercio Ilícito
Guatemala ha registrado un incremento significativo del 280% en las detecciones de falsificaciones en 2025, reflejado en 2,339 acciones interinstitucionales contra el contrabando. A pesar de estos esfuerzos, el país sigue siendo considerado de alto riesgo en Centroamérica para el comercio ilícito, obteniendo solo 43.1 puntos sobre 100 en el…

Guatemala ha registrado un incremento significativo del 280% en las detecciones de falsificaciones en 2025, reflejado en 2,339 acciones interinstitucionales contra el contrabando. A pesar de estos esfuerzos, el país sigue siendo considerado de alto riesgo en Centroamérica para el comercio ilícito, obteniendo solo 43.1 puntos sobre 100 en el Índice de Comercio Ilícito 2025, situándolo en el puesto 106 de 158 economías. La Alianza Transnacional para Combatir el Comercio Ilícito señala que, a pesar del aumento en incautaciones, el riesgo persiste. El informe sobre el desempeño de Centroamérica en el índice mencionado ubica a Guatemala detrás de países como Belice, Costa Rica, El Salvador y Panamá en términos de control y prevención del comercio ilegal. Entre enero y diciembre de 2025, las autoridades reportaron 2,142 decomisos, valorados en Q119.66 millones, un 25% más que el año anterior. Además, se recuperaron Q557 millones a través de ajustes aduaneros, destacándose la detección de 192 productos que vulneraban derechos de propiedad intelectual. A pesar de estos avances, el análisis externo resalta debilidades estructurales que facilitan el flujo de mercancías ilegales, describiendo al país como un corredor para el tráfico de productos ilícitos y falsificados. La falta de sistemas operativos adecuados, acceso limitado a información electrónica avanzada y escasez de personal en puntos estratégicos contribuyen a esta situación. El informe también menciona que las redes criminales se benefician de controles aduaneros débiles y fronteras porosas, y sugiere que se requieren mayores esfuerzos para alinear los marcos regulatorios con estándares internacionales, fortalecer salvaguardas anticorrupción y modernizar tecnologías de detección en aduanas.


