Impacto ambiental de la inteligencia artificial
La creciente demanda energética y su huella ambiental
El desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial (IA) están generando un desafío energético sin precedentes, superando el consumo eléctrico de muchos países. En 2025, el sector de la IA consumió 448 teravatios, cifra que representa 1.3 veces el consumo total de México, triplicando el de Argentina y siendo…
El desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial (IA) están generando un desafío energético sin precedentes, superando el consumo eléctrico de muchos países. En 2025, el sector de la IA consumió 448 teravatios, cifra que representa 1.3 veces el consumo total de México, triplicando el de Argentina y siendo 40 veces mayor al de Uruguay o Costa Rica. Proyecciones recientes indican que, para 2030, la demanda energética de los centros de datos involucrados en la IA se duplicará, alcanzando 945 teravatios/hora de electricidad. Esta cifra se compara con el consumo actual de todo el continente africano, hogar de aproximadamente 1,600 millones de personas. Si se considerara la demanda eléctrica de la IA como un país, ocuparía el sexto lugar mundial en consumo, superando a naciones como Alemania y Francia. Un informe reciente detalla que para 2030, la huella hídrica de la IA alcanzará los 9.3 billones de litros de agua, suficientes para satisfacer las necesidades básicas de 1,300 millones de personas en África subsahariana anualmente. Además, la infraestructura relacionada con la IA ocuparía 14,500 kilómetros cuadrados, un área considerablemente mayor que la de ciudades como Ciudad de México. La subestimación de la huella ambiental de la IA se debe en parte a la falta de transparencia en el sector tecnológico, donde las evaluaciones se limitan mayormente a emisiones de carbono, dejando de lado el impacto sobre el agua y el suelo. Este contexto demanda una reflexión urgente sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial, en un mundo donde la sostenibilidad es imperativa para el futuro.


