Tendencias cambiarias y económicas en República Dominicana
Estabilidad del dólar y proyecciones para 2026
Dólar estadounidense cerró recientemente en 58.48 pesos dominicanos, reflejando una ligera disminución del 0.12% respecto al día anterior. Esta tendencia a la baja del dólar se ha mantenido durante la última semana, con una caída del 0.49%, y una disminución interanual del 5.75%. La volatilidad actual del tipo de cambio…

Dólar estadounidense cerró recientemente en 58.48 pesos dominicanos, reflejando una ligera disminución del 0.12% respecto al día anterior. Esta tendencia a la baja del dólar se ha mantenido durante la última semana, con una caída del 0.49%, y una disminución interanual del 5.75%. La volatilidad actual del tipo de cambio es del 5.94%, menor que la volatilidad de referencia del 11.31%, lo cual sugiere estabilidad en el mercado cambiario.
De cara al futuro, las perspectivas económicas para República Dominicana son optimistas. Un informe de una firma global de servicios financieros prevé que el crecimiento del PIB podría alcanzar el 4% en 2026, impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno internacional favorable. La estabilidad política y políticas pro-mercado seguirán contribuyendo al dinamismo económico del país. Reducción de tasas de interés podría estimular la demanda interna y la inversión, mientras que un entorno externo más estable favorecería la recuperación del turismo.
En el ámbito fiscal, se ha aprobado un presupuesto suplementario que incrementa el gasto de capital, ampliando el déficit al 3.5% del PIB para 2025. Se proyecta un déficit fiscal del 3.2% del PIB para 2026. Las decisiones de política monetaria del Banco Central y de la Reserva Federal, junto con la demanda interna de dólares, influirán en el tipo de cambio, que se espera alcance aproximadamente 66.35 pesos en septiembre de 2026. La deuda pública bruta se mantendría estable en torno al 58% del PIB, con superávits de exportaciones y remesas compensando déficits comerciales. Inversión extranjera directa, especialmente en turismo y energía, cubriría la brecha externa. Sin embargo, se advierten riesgos climáticos y de gobernabilidad, aunque la visión general sigue siendo positiva para 2026.


