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La IA no vive en el modelo, vive en los sistemas

La clave está en el entorno y no solo en el modelo

La IA no vive en el modelo, vive en los sistemas Seis meses después de la implementación de una herramienta de inteligencia artificial, los resultados son decepcionantes: una herramienta adquirida, un número limitado de usuarios con acceso y un uso esporádico sin un criterio claro ni conexión real con el

Redaccion 1000N·10/7/2026
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La IA no vive en el modelo, vive en los sistemas

La IA no vive en el modelo, vive en los sistemas

Seis meses después de la implementación de una herramienta de inteligencia artificial, los resultados son decepcionantes: una herramienta adquirida, un número limitado de usuarios con acceso y un uso esporádico sin un criterio claro ni conexión real con el negocio.

La tecnología en sí misma funciona; ese no es el problema. El desafío radica en que se ha adquirido la inteligencia artificial como si se tratara de un electrodoméstico: se conecta, se enciende y se espera que, de manera automática, genere un valor significativo.

Sin embargo, un modelo, por extraordinario que sea, necesita un entorno en el que operar. Requiere datos organizados, procesos que lo nutran a diario, decisiones en las que pueda influir y mecanismos que registren lo que sucede después de cada recomendación. Más importante aún, necesita aprender de la realidad específica de la organización.

Sin este entorno, la inteligencia artificial llega, observa y encuentra un vacío. Sobrevive un trimestre en forma de demostración, con suerte participa en alguna presentación interna, y finalmente desaparece cuando el líder de la empresa decide cancelar las suscripciones debido al gasto desmedido del presupuesto anual.

La paradoja radica en donde se concentra la atención. Los recursos, el interés y el entusiasmo se dirigen al modelo, justo en el área que se está convirtiendo rápidamente en una mercancía: capacidades cada vez más avanzadas, accesibles para cualquier persona a un costo mucho menor que hace poco tiempo.

¿Y qué pasa con la parte más compleja? Esa que casi no se percibe y parece no importar a nadie. El andamiaje. El sistema que captura lo que ocurre dentro del negocio, lo interpreta y lo presenta al modelo en condiciones de generar decisiones útiles. La infraestructura que conecta la inteligencia artificial con los momentos precisos en los que una persona compra, vende, abandona, espera, se equivoca o improvisa… es decir, decide.

Ahí es donde reside el verdadero retorno, y es en este contexto donde las ciencias del comportamiento juegan un papel crucial, ya que nos permiten comprender cómo funciona este sistema y cómo cambia el contexto decisional al integrar la inteligencia artificial. Es fundamental entender que esto no se trata de aplicar principios de comportamiento a un modelo. Se trata de construir sistemas capaces de observar el comportamiento real de las personas y convertir esa conducta en decisiones accionables.

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