El viaje de la pizza de Nápoles al mundo
Un recorrido desde sus humildes orígenes hasta convertirse en un ícono global
Pizza, el icónico platillo que hoy se encuentra en casi cualquier rincón del mundo, tiene sus raíces en la vibrante ciudad de Nápoles del siglo XVIII. En ese entonces, la población local, compuesta en gran parte por trabajadores de bajos recursos conocidos como lazzaroni, requería alimentos accesibles y energéticos. Los…

Pizza, el icónico platillo que hoy se encuentra en casi cualquier rincón del mundo, tiene sus raíces en la vibrante ciudad de Nápoles del siglo XVIII. En ese entonces, la población local, compuesta en gran parte por trabajadores de bajos recursos conocidos como lazzaroni, requería alimentos accesibles y energéticos. Los panaderos napolitanos respondieron a esta necesidad creando panes planos con ingredientes simples como manteca, sal y ajo.
Contrario a las imágenes modernas de la pizza, sus primeras versiones no incluían tomate. Esta fruta, llegada a Europa desde América en el siglo XVI, fue inicialmente rechazada por considerarse venenosa. Sin embargo, los intrépidos napolitanos desafiaron las normas al incorporar el tomate en sus panes planos, creando una versión que comenzaría a ganar popularidad. La historia dio un giro decisivo en 1889, cuando el rey Umberto I y la reina Margherita visitaron Nápoles. La reina quedó encantada con una pizza que llevaba los colores de la bandera italiana: tomate, mozzarella y albahaca, dando origen a la famosa Pizza Margherita.
El siguiente capítulo en la historia de la pizza se escribió en Estados Unidos, adonde llegó junto con los inmigrantes italianos a finales del siglo XIX. En 1905, Gennaro Lombardi abrió la primera pizzería con licencia en Manhattan, marcando el comienzo de la expansión de la pizza en el continente americano. La Segunda Guerra Mundial jugó un papel crucial en su popularización, ya que los soldados estadounidenses que combatieron en Italia regresaron con el gusto adquirido por este platillo. Así, la pizza se transformó en un fenómeno de comida rápida, manteniendo su esencia mientras se adaptaba a nuevos contextos culturales y gastronómicos. Hoy, cada rebanada es testimonio de un legado que continúa evolucionando.


