Preocupación en Washington por alianza entre fabricante chino de lidar y Nvidia
Hesai Technology amplía su presencia en EE.UU. a pesar de estar en la lista negra del Pentágono
Hesai Technology, empresa china de tecnología lidar con sede en Shanghai, figura en la lista negra del Pentágono como entidad militar china desde 2024. A pesar de ello, ha fortalecido su colaboración con Nvidia, permitiendo que fabricantes de automóviles integren sus sensores en la arquitectura DRIVE Hyperion de Nvidia para…
Hesai Technology, empresa china de tecnología lidar con sede en Shanghai, figura en la lista negra del Pentágono como entidad militar china desde 2024. A pesar de ello, ha fortalecido su colaboración con Nvidia, permitiendo que fabricantes de automóviles integren sus sensores en la arquitectura DRIVE Hyperion de Nvidia para vehículos autónomos. Esta colaboración, anunciada en la Consumer Electronics Show de enero, ha generado inquietud en Washington debido a las implicaciones de seguridad nacional.
Nvidia defiende que su plataforma es abierta y permite a las automotrices elegir el hardware que mejor se adapte a sus necesidades, siempre cumpliendo las regulaciones aplicables. Sin embargo, la influencia de Hesai en el mercado es notable, controlando un tercio del mercado mundial de lidar automotriz, con presencia en flotas de robotaxis de empresas como Zoox de Amazon y compañías de camiones autónomos como Waabi y Kodiak. También se utiliza en infraestructuras críticas como el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy.
A pesar de su inclusión en la lista negra, no existen restricciones legales para que empresas estadounidenses utilicen sus sensores en aplicaciones civiles. Esto ha generado preocupación entre expertos en seguridad, quienes advierten sobre el riesgo de que los datos recopilados por estos sensores sean utilizados por actores extranjeros en contra de infraestructuras estadounidenses. David Li, CEO de Hesai, argumenta que sus sensores no retienen información ni comprometen la seguridad debido a la falta de almacenamiento interno y que el firmware es accesible para revisión pública. Este debate resalta las complejidades de las relaciones tecnológicas entre EE.UU. y China, con implicaciones para la seguridad y el desarrollo de tecnologías autónomas.