El beso en Inglaterra: de símbolo social a gesto reservado
Cómo la peste negra y los valores puritanos transformaron una costumbre medieval
La costumbre de besarse fue un pilar de la vida social en Inglaterra durante los últimos años de la Edad Media y la dinastía Tudor. En aquella época, besar a conocidos, huéspedes e incluso desconocidos era una práctica común, contraria a la percepción actual de los ingleses como reservados. Visitantes…

La costumbre de besarse fue un pilar de la vida social en Inglaterra durante los últimos años de la Edad Media y la dinastía Tudor. En aquella época, besar a conocidos, huéspedes e incluso desconocidos era una práctica común, contraria a la percepción actual de los ingleses como reservados. Visitantes europeos de los siglos XV y XVI describieron una sociedad mucho más física y espontánea.
Londres, durante el siglo XVI, se convirtió en un destino popular para jóvenes europeos adinerados. Estos visitantes, al explorar monumentos emblemáticos como la catedral de San Pablo y la Torre de Londres, documentaron sus impresiones sobre la vida social inglesa. No obstante, la peste negra impactó significativamente esta costumbre. En 1439, el rey Enrique VI permitió omitir el tradicional beso de la mano real por temor al contagio, marcando un cambio en la dinámica social.
Testimonios como el de Alessandro Magno, un veneciano que visitó Inglaterra en 1562, revelan cómo hombres y mujeres se besaban en la calle, y cómo la hospitalidad inglesa requería besar a la anfitriona como gesto de bienvenida. Sin embargo, el avance del protestantismo y los valores puritanos transformaron la vida social. El beso, que alguna vez fue un saludo común, se tornó en un gesto más íntimo, marcando el fin de una era en las interacciones sociales inglesas.