Entender USB-C: No todo es velocidad
El estándar universal que esconde múltiples especificaciones
El conector USB-C ha revolucionado la conectividad de dispositivos modernos, consolidándose como el estándar universal para la transferencia de datos, suministro de energía y salida de video. A pesar de su apariencia uniforme, USB-C es un contenedor para diversas especificaciones. La más reciente, USB4, alcanza velocidades de hasta 80 Gbps,…

El conector USB-C ha revolucionado la conectividad de dispositivos modernos, consolidándose como el estándar universal para la transferencia de datos, suministro de energía y salida de video. A pesar de su apariencia uniforme, USB-C es un contenedor para diversas especificaciones. La más reciente, USB4, alcanza velocidades de hasta 80 Gbps, permitiendo transferencias de 100 gigabytes en poco más de 10 segundos. Sin embargo, la presencia de un puerto USB-C en un dispositivo no garantiza automáticamente estas impresionantes velocidades. Desde su introducción en 2014, USB-C ha integrado múltiples especificaciones, que van desde el lento USB 2.0 hasta el avanzado USB4. Por ejemplo, un dispositivo puede incluir un puerto USB4 de alto rendimiento o un puerto mucho más lento, como USB 2.0, complicando las elecciones de los consumidores. Un ejemplo claro es la MacBook Neo de Apple, que combina un puerto USB 2.0, con velocidades de 480 Mbps, y un puerto USB 3.2 Gen 2, que alcanza hasta 10 Gbps. Ambos puertos son visualmente idénticos, lo que añade confusión al proceso de compra. Para los tomadores de decisiones en México y América Latina, comprender estas diferencias es crucial, ya que afecta directamente la inversión en tecnología y su alineación con las expectativas de rendimiento y eficiencia.